La madera es el recurso natural más antiguo del que dispuso el hombre desde tiempos remotos. Siempre le ha proporcionado alimentos, medicinas, protección, combustibles, útiles, instrumentos, herramientas y medios de transporte.
A lo largo del tiempo, las propiedades de este noble material no han cambiado, pero con el avance continuo de la ciencia y la tecnología, la madera se puede aprovechar íntegramente.

Su valor ecológico

La madera es un recurso renovable, es decir, que teniendo ciertas precauciones los bosques pueden producir madera indefinidamente, a diferencia del petróleo, las minas de carbón y otros minerales que acabarán algún día.
Investigaciones sobre impactos ambientales acumulados a lo largo de la vida útil de muchos materiales utilizados en construcción determinaron que la madera es el material más material “ecoamigable".

Materiales ecoamigables

1º Madera
2º Mampostería
3º Hormigón
4º Acero

Además, la regeneración natural, la cosecha y la reforestación ayudan a reducir la presencia de gases invernadero, ya que para producir madera, el árbol toma CO2 de la atmósfera y libera a esta O2.
La madera también puede utilizarse como fuente de energía, reduciendo el consumo de otras fuentes de energía no renovables (carbón mineral, petróleo, etc.).

Su valor antropológico

        La madera siempre representó para el hombre uno de los materiales más completos y más dúctiles para el trabajo y, por muchos siglos, fue el elemento significante del lenguaje estructural y de la composición arquitectónica.
Entre los registros antropológicos, se pueden citar algunos ejemplos: La primera habitación se cree que fue construida sobre esqueletos de troncos, recubierto con pieles animales; Durante el neolítico, el hombre se dedicó a la agricultura, para lo que creó numerosas herramientas y útiles de madera.

Situación actual de la madera

        A fines del siglo pasado, la madera comenzó a ser menospreciada como elemento de construcción, debido (entre otros motivos) al pensamiento de que el alejarse de la naturaleza (o sea del árbol) la humanidad se alejaba de la barbarie. A pesar de la sencillez con la que pueden construirse ciertas instalaciones y la posibilidad de que el propietario mismo realice algunos trabajos, predominó la utilización del hormigón, el acero y los plásticos.
Sin embargo, los arquitectos e ingenieros no pudieron permanecer por mucho tiempo alejados de la madera. Sus magníficas cualidades han sido revalorizadas últimamente.
La extensa experiencia en construcciones de madera se complementa con nuevos sistemas constructivos, equipos y métodos de cálculo.
En los nuevos sistemas constructivos, los elementos de ensamble son usados igual que en los viejos empalmes, con clavos, tornillos y tirafondos. Estos sistemas, a pesar de ser utilizados todavía, han sido mejorados con chapas, nudos y empalmes metálicos que ofrecen mayores posibilidades y encuentros más sencillos de ejecutar.
Además el proyectista puede hacer sus diseños más libremente que con acero u hormigón armado, pudiendo producir vigas y estructuras de las más variadas dimensiones y curvaturas.

¿Qué es la madera?

Desde el punto de vista del aprovechamiento como recurso, la madera es la materia prima utilizada en numerosas industrias para la fabricación de postes, durmientes de ferrocarriles, vigas, columnas, tablas, pulpa, entre otros.
A través del procesamiento de las diferentes partes del árbol se obtiene leña, carbón papel, alcohol, gomas, resinas, sustancias medicinales y aceites comestibles esenciales.
Desde el punto de vista anatómico, la madera es la sustancia fibrosa y celulosa de la cual se componen el tronco y las ramas del árbol.
El tronco del árbol es la parte más utilizada de la madera. Su desarrollo depende del clima, de la riqueza del suelo y del número de árboles que lo rodean.
El árbol, como toda otra planta, se compone principalmente de fibras y células. Cuando estas últimas envejecen, se lignifican (es decir, se impregnan de lignina), endureciéndose considerablemente. De esta manera, se forma la madera, que le da al árbol la rigidez necesaria. Las fibras pueden presentar distintas características, lo cual le confiere a la madera un veteado determinado (variable según el tipo de árbol).

Estructura del tronco de un árbol

Desde afuera hacia adentro se pueden distinguir:

  • Corteza
  • Líber o corteza interna: Tejido encargado de la distribución a las partes internas del árbol de sustancias nutritivas producidas por las hojas.
  • Cambium: Capa especial de células que rodea a las partes vivas del árbol, y que durante los períodos de crecimiento activo da lugar a nuevas células hacia ambos lados.
  • Albura: Madera recientemente formada, a través de la cual se conduce la savia  y se produce el almacenamiento de sustancias nutritivas. Después llega un momento en el que la capa más interna de la albura se aleja del la zona de crecimiento y sus células mueren, sufriendo transformaciones químicas y transformándose  así en duramen.
  • Duramen: Células muertas, que debido a las sustancias químicas que presentan suelen tener una coloración más oscura que la albura.
  • Médula

 

¿Cómo crecen los árboles?

        La historia de la vida de un árbol está grabada en la estructura de su madera, y si su crecimiento es estacional, puede constatarse claramente gracias a la distribución de sus anillos de crecimiento.

La primer parte del anillo corresponde a la madera de primavera, que es formada por el tejido conductor. Se distingue por su coloración clara. La madera de primavera es blanda y poco compacta.
La segunda parte del anillo corresponde a la madera de otoño. Está constituido principalmente de  fibras, por lo que es más rígido y forma el tejido de sostén. Su coloración es más  intensa.
En general, las maderas blandas y resinosas tienen los anillos más separados y delgados que los de especies duras. Además, la madera en desarrollo es menos densa en las especies blandas que  en las especies duras.
La regularidad y rectitud de las fibras de una tabla, depende del desarrollo anual de los anillos de la planta, cuyo corazón está centrado, y cuyos anillos concéntricos y regulares giran a su alrededor.
Como cada anillo indica el ciclo vegetativo de un año, la suma de los mismos es la edad de vida de la planta.

Extraido del libro:

"Construcción en Madera" del Arq. Miguel Hanono
Edición 2001 - Editorial CIMA